Por Javier Núñez Ferreira
Villa Ygatimí, Canindeyú
Decenas de camiones cagados de rollos de madera de especies nativas son diariamente sacados de un inmueble ubicado en Chino cué, distrito de Villa Ygatimí, departamento de Canindeyú. Los principales responsables de la tala ilegal y venta de los árboles serían caciques y representantes de una comunidad indígena Aché que se encuentra instalada en ese lugar desde hace un par de años.
Una investigación periodística realizada por este medio desnudó la nula acción por parte de las instituciones encargadas de evitar que los bosques de nuestro país sean depredados.
Se sospecha inclusive que hay involucramiento por parte de autoridades de la zona, policías, funcionarios del ministerio público, del Infona y de otros organismos del estado que cobran siderales sumas de dinero en concepto de coimas para hacer la vista gorda al delito ambiental cometido en ese lugar.
En un libro de actas perteneciente a una comisión vecinal que denunció la depredación hace un tiempo, y convocó a un jefe policial de la zona, consta que el propio policía explica que el dinero que recaudan de los rolleros es para el agente fiscal medioambiental de la zona.
Equipo ingresó al inmueble de forma encubierta
El equipo de prensa de este medio ingresó al monte en un vehículo con vidrios polarizados y sin logotipos debido al gran riesgo existente, pues dentro de la propiedad, hay varios hombres armados con escopetas y rifles que hacen el trabajo de seguridad.
Al llegar a una de uno de los caciques, un baqueano bajó del vehículo a preguntar si cuanto cuestan los postes de madera de Yvyrapytá. Fue recibido por la mejer del jefe de la comunidad quien dijo que se encontraba en una de las planchadas a pocos metros de la vivienda.
El equipo entró en una picada por la que se pudo observar varios tractores, y rollos de madera de lapacho, guatambú, cedro, yvyrapytá y otras especies nativas.
El llegar a un lugar, un indígena ofreció postes, madera aserrada, tirantes y todo tipo de cortes que se puede obtener de los rollos. Aparentemente otro de los nativos se percató que alguien desde dentro del vehículo tomaba fotografías y dio aviso a su compañero que ¡trataba de negociar con la madera extraída ilegalmente del bosque Chino cué.
El equipo decidió retirarse de inmediato del lugar diciendo que en otra oportunidad iría de nuevo al lugar a concretar la compra de madera.
Antes de salir del lugar se escucharon varios estampidos producidos por armas de fuego. Aparentemente, ellos trataron de amedrentar a los periodistas efectuando disparos.
Denuncia
Los vecinos de la zona dijeron que en varias oportunidades ya intentaron parar la depredación comunicando a la policía sobre el hecho. “Recurrimos a la policía tratando de evitar el robo de rollos de madera porque no confiamos en el fiscal del medioambiente Miguel Ángel Rojas, porque creemos que él está metido en esto, pero hasta ahora, la tala indiscriminada continua impunemente” señaló uno de los pobladores de la zona de nombre Arnaldo Rojas.
Alrededor de cien motosierristas, veinte tractores y treinta camiones rolleros que transportan la madera fuera de la propiedad, se encuentran trabajando en la propiedad que hasta el momento no se sabe a quién pertenece.
Los denunciantes indicaron que el inmueble de más de siete mil hectáreas era propiedad de un oriental, quien falleció hace mucho tiempo. Tras la muerte del oriental el lugar fue denominado Chino Cué. Desde entonces, cientos de personas empezaron a ingresar al lugar para quitar rollos de madera sin que las autoridades hagan algo al respecto.
Los camiones entran al monte por la tarde todos los días, cargan los rollos y luego van hasta un camino vecinal construido por los patrones de los traficantes de rollos a esperar. Alrededor de la medianoche, son avisados por los propios policías de que ya existe vía libre, (según los vecinos), y empiezan su viaje hacia el Brasil y aserraderos ubicados en Alto Paraná y Caaguazú a salir a las rutas.
En próximas entregas se dará a conocer los nombres de los caciques involucrados en el delito ambiental que ya depredó más de dos mil hectáreas de bosque.

En una vivienda cerca del monte de Chino Cué están depositados cientos de piezas de madera aserrada extraide de Chino Cué















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